El pellet de madera es un tipo de biocombustible catalogado como biomasa sólida. Está formado por pequeños cilindros de serrín natural comprimidos a alta presión. Por ese motivo el pellet adquiere un gran poder calorífico que lo convierte en un combustible de excelente calidad para las instalaciones de calefacción y agua caliente.

Su fabricación procede del residuo de madera (serrín, astillas, virutas y leña) que se desecha en las carpinterías e industrias madereras, y que ha sido prensado y moldeado hasta adquirir la forma deseada. El resultado es un material limpio y que no se desmenuza, porque mantiene su forma gracias a un componente interno natural de la madera; la lignina. Este compuesto realiza la función de aglomerante natural de la pieza, por lo que no es preciso añadirle aditivos tóxicos.

Presentación y aspecto del pellet

El pellet presenta un aspecto exterior de producto granulado en forma de cilindros, de unos 6 mm de espesor y longitud variable entre los 20 y 40 mm. Su superficie presenta un acabado brillante, como si estuvieran barnizados. Presenta una densidad de material duro, con gran consistencia y poco porcentaje de humedad.

En cuanto a su presentación, el pellet suele adquirirse de dos maneras; en sacos sueltos de 15 kilos o a granel. En el segundo caso, el traslado se realiza mediante camiones que llevan el producto al domicilio del cliente para depositar, mediante una manguera, el pellet en el silo indicado.

Una ventaja importante de este biocombustible es que resulta completamente limpio. Si se derrama y cae al suelo, no ensucia ni desprende polvo. Y se puede barrer sin mayor problema. No es peligroso y tampoco desprende mal olor, al contrario que los combustibles fósiles.

Capacidad calorífica del pellet

La capacidad calorífica del pellet depende del origen del mismo y de su calidad, pero su valor aproximado es de unos 4.500 Kcal/Kg.

Si miramos sus equivalencias energéticas, esto significa que 2 kilos de pellet de madera generan la misma energía que 10 kilovatios de electricidad y la potencia de calefacción que un litro de petróleo. Y con 10 kilos de pellets, que es menos que un saco estándar, obtienes la capacidad calorífica de una bombona de butano de 35 kg.

Usos principales de los pellets

Las calderas de pellets son frecuentes en las instalaciones de agua caliente sanitaria y calefacción de viviendas individuales en el mundo rural, pero sus ventajas en cuanto a economía, limpieza y facilidad de uso, les permite imponerse en los sistemas de calderas comunitarias para grandes inmuebles, edificios públicos, turísticos e industriales.

Economía en el precio

Como la materia prima procede de residuos de madera que ya ha sido utilizada, nos encontramos con un combustible barato. A diferencia de los carburantes fósiles que presentan constantes subidas de precios, el coste del pellet se mantiene estable porque su producción es mucho más económica que la del gasóleo.

Otro factor que influye en su bajo precio es que se comercializa por empresas regionales cercanas al domicilio del cliente, por lo que los gastos de transporte se reducen de manera notable.

Hay que decir que las instalaciones de pellets de biomasa agroforestal constituyen una de las energías renovables cuya implantación recibe más ayudas y subvenciones por parte de las administraciones públicas.

Almacenamiento

Una de las características principales de los pellets reside en su gran densidad, comprimida en un reducido tamaño. Esto le convierte en un producto de alto poder calorífico ocupando poco volumen, por lo que no precisa de grandes espacios de almacenaje como la leña o las astillas.

Además su gran consistencia no sólo lo hace más eficiente, sino que las emisiones contaminantes ocasionadas por su transporte también son mínimas comparadas con el resto de biocombustibles.

En cuanto al almacenamiento, los sacos de 15 kg son perfectos para pequeñas viviendas. El usuario puede transportarlos y vaciarlos por sí mismo en la caldera o estufa, de manera sencilla.

Para grandes instalaciones que disponen de silos de almacenamiento para el material, el suministro de pellets se realiza mediante camión cisterna, que permite surtir de manera directa al cliente sin tener que transportar sacos de forma manual.

Normativa que garantiza la calidad de los pellets

Los pellets de madera empleados para atender demandas térmicas en edificios presentan el certificado EN/plus, que controla los procesos del producto suministrado. Además, el biocombustible debe cumplir unos requisitos establecidos por la normativa europea EN 14961-2, que establece tres categorías según su calidad:

Calidad EN/plus-A1

Está formada por los pellets de mayor rendimiento. Su contenido en cenizas y nitrógeno es mínimo porque procede de madera virgen y natural a la que se ha quitado la corteza y que no ha sufrido tratamientos químicos. Es la calidad de pellets más recomendable en las calderas domésticas, ya que cuida la instalación, prolonga la vida del aparato, produce pocos residuos y aporta la mayor potencia calorífica.

Además presenta otras dos características importantes; su humedad es inferior al 10% y la cantidad de cenizas residuales que genera es inferior al 1% de su masa en seco.

Calidad EN/plus-A2

En los pellets “A2” aumenta ligeramente el contenido de cenizas y de elementos químicos porque proceden de desperdicios de las carpinterías, serrerías y restos de poda de árboles. Tienen un poco más de humedad que los de calidad A1.

Calidad EN/plus-B

En este caso la calidad disminuye porque aumenta el porcentaje de elementos químicos. Los  pellets proceden de los residuos de madera usada, y contienen restos de pintura o barniz.

Conclusión

Estamos ante un producto natural, ecológico y que además promueve el empleo local por provenir de empresas autóctonas. Si a esto le sumamos su facilidad de uso y su reducido coste frente a los carburantes tradicionales, podemos que el pellet es el biocombustible que presenta mejores oportunidades de futuro.